Lo mejor del Arte en 2011
| Por Rebeca Murrieta @reb_verb |
Diciembre es el viernes del año: Una extraña euforia por celebrar nos invade y se extiende por treinta días. Son estas fechas tan nobles que todo comportamiento irresponsable se vuelve – gracias al milagro navideño – en aceptable: llegar al tope de las tarjetas; pasarse de alegre en la comida de la empresa; “relajarse” después de toda la presión del semestre; tránsito y aglomeraciones son enfrentados con optimismo. Sólo algo queda terminantemente prohibido: la amargura, de lo contrario, la sombra de un gastado sobrenombre te perseguirá por lo que queda del mes.
Aunque diciembre tiene algo de domingo también, al final. Hay la pesadez nostálgica en el espíritu de un pasado intransferible. El año calendario termina y esto nos compele a revisar nuestros sucesos, a cómo le dimos forma al tiempo para sanearlo en el ciclo que deviene. Para hacerlo, hay que alejarse de la tentación historiográfica de convertir el 2011 en un número más, pues lo tenemos relleno (como pavo) de memoria personal.
En este ánimo hago una subjetiva selección de lo que considero más relevante en exposiciones de arte en el año.
Sin orden específico:
Casino, de Annette Messager, obra que forma parte de su exposición individual en San Ildefonso. Gran oportunidad de ver en el D.F la pieza ganadora del Golden Lion Award en 2005 de la Venice Biennale.

So Wet de Petra Cortright en Preteen.

Incidentes de viaje espejo en Yucatán y otros lugares, proyecto de Pablo León de la Barra en el museo Rufino Tamayo.

The Philosophy of Misery de Tony Garifalakis en Galería Yautepec.

Declaración de guerra contra el mundo: Postulados fundamentales, de Erick Beltrán en Labor.

What comes from outside is reinforced from within, de Enrique Jezik. Acción – intervención realizada Praga en 2008. Parte de la muestra individual Obstruir, Destruir, Ocultar en el MUAC.
Poéticas del deshonor , de Joaquín Segura en la SAPS.

Y como el apodo de Grinch se me fue otorgado hace ya varias navidades atrás, considero importante también nombrar las expos que, aunque taquilleras, no fueron nada afortunadas:
Abstracción posible, en el Museo RufinoTamayo y curada por Maria Lind. Un ejemplo de expo sobre-curada.
Hiperrealismo de alto impacto de Ron Mueck en San Ildefonso. Ya con el título es suficiente, una más blockbuster exhibition.
Antes de la resaca: Una fracción de los noventa en la colección del MUAC. ¿Alguna vez superaremos el kistch en el arte mexicano? Nota. La pieza de Yoshua Okón, una maravilla.
















