The Path of Misery

| Por Rebeca Murrieta @reb_verb |

Arte y espectáculo han mantenido un polémico idilio a partir de la comunicación masificada y el Pop (aunque algunos afirmarán que desde la época clásica). Pero fue en el moribundo siglo XX y los albores del XXI donde ése extraño romance encarnó un personaje difícil de describir: estereotipo por un lado, fresco y original por otro; representando en su propio nombre la dualidad de belleza y horror, fatalidad y trascendencia. Un artista total que llevó al entretenimiento a sus últimas consecuencias. MARYLIN MANSON, más que dialéctica, un complejo de símbolos.

De pocos es conocido el basto cuerpo de obra plástica que Marilyn Manson ha producido dentro de su polémica carrera como entertainer. Su formación académica es visual y no musical, como sería de suponer.
El trabajo plástico de Manson se ha expuesto en Berlín, Venecia, París Atenas, Sao Paulo, Los Ángeles y ahora en la Ciudad de México, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Si, el Centro Histórico.

Para un ferviente admirador de la carrera artística de Marilyn Manson (como yo), la exposición The Path of Misery no era una exhibición más, sino la oportunidad de sacudirse la apatía y la anestesia que habían provocado sus últimos productos musicales. Pero más bien fue parecido a la sensación de vacuidad que precede, por ejemplo a la navidad. Grandes esperas, grandes expectativas e igualmente grandes son las decepciones.

30 acuarelas se exhiben, curadas por Maxwell Williams, editor de la revista Flaunt. Y justo ese es el punto más débil de la exposición, su deficiente curaduría. Gratuita de principio a fin. No es una retrospectiva (difícil esto por la reticencia del artista a fechar sus obras), no hay una temática en común, no hay una defensa curatorial de la exposición. Sólo hay dos elementos que aglutinan obras-espacio-espectadores, es la fama del autor y la contundente doble eme MM.

Pero las acuarelas de Manson, por sí mismas, dejan ver las preferencias del artista por la forma humana sexuada y la contundencia del color. Aunque hay monotonía en el formato.
El retrato es imperioso, más no psicológico. Marilyn Manson es un artista netamente formal, donde podemos ver ecos de Dalí, Egon Schiele, un poco de Francis Bacon, pero sobre todo un distorsionado Francesco Clemente. Ésa podría ser la definición exacta de la obra de Manson: Clemente en drogas.

Verdes enfermizos, Rojos menstruales, Negros vaporosos, Amarillos decadentes; ojos y bocas profundos y deslavados. Curiosamente no hay

Terror en la obra pictórica de Marilyn Manson, todos sus personajes, tienen cierto sopor, aletargamiento. Entes descontextualizados aparecen flotantes en una sustancia acuosa y altamente enervante.

El cierre de la exposición pudo ser espectacular, emulando los shows de Manson. Sin embargo la última sala nos muestra fraccionado en diversas pantallas, su último video Born Villain.

Siendo Manson un artista múltiple: pintor, músico, entertainer, su obra se extiende al cine, literatura, fotografía. The Path of Misery resulta ser muy corta, no en extensión, sino en profundidad. A dead end, un camino cerrado donde el artista pudo haber ido mucho más lejos.

Me hubiera encantado ver una pieza in situ de Manson para San Ildefonso, para México.

Mis favoritas:

Crop Failure

Death Enjoys the Fruits of His Labor

Comentarios, réplicas y amenazas a @reb_verb

The Path of Misery  es traída a México por 212 Productions, los mismos que trajeron a David LaChapelle

Podrá visitarse del 4 de noviembre al domingo 5 de febrero de 2012 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (Justo Sierra 16, Centro Histórico)

www.marilynmansonmexico.com

www.sanildefonso.org.mx

www.212productions.com

marilynmanson.com