Una Belleza Diferente

| Por Nino Arani @AranNino |

‘Moda es lo que pasa de moda‘ afirmaba vehementemente la inmortal Coco Chanel, y no estaba equivocada al hacer énfasis en una de las cualidades inherentes del mundo de la Moda: su fecha de caducidad.

Si bien es cierto que temporada tras temporada hay un desfile casi infinito de prendas y diseñadores que parecen desvanecer su grandeza al instante en que aparece la próxima colección, hay algo que prevalece y trasciende: el estilo y la propuesta.

Son particularmente las propuestas en una colección las que representan un cambio, innovar, recrear y reinventarse en esta empresa constante por ofrecer un producto “novedoso y original“, que un día es motivo de conmoción y objeto de deseo para el siguiente caer en desuso y ser vergonzoso poseedor del adjetivo demodé.

Hasta el mas grande diseñador (si hubiera un criterio para elegirlo), y aún estando en la cumbre de su carrera será victima del paso del tiempo y verá como sus prendas pasan al olvido, no así su estilo y lo que haya aportado al mundo desde su trabajo. Tal el es caso de Jean Paul Gaultier, conocido como l‘enfant terrible, visionario diseñador que ha buscado siempre aportar algo más, que no se conforma con una pasarela de prendas y lo convierte en un desfile de ideas, de conceptos y de vanguardia.

En sus desfiles podemos apreciar, además de prendas de diseño y confección espectacular, invitaciones a cambiar nuestra visión acerca de las pasarelas, de la moda y en general de la belleza: Gaultier cree en “una belleza diferente“ y con ello se refiera a que la belleza existe en cada uno, y de manera muy particular, no estando asociada necesariamente a los modelos mainstream que observamos en una revista, en una pasarela o en la televisión. Con esta idea bien clara, y con una gran tenacidad ha diseñado especialmente para arquetipos que con frecuencia no están bajo la denominación clásica de belleza: Beth Ditto con sus kilos extras de rock, Benjamin Dukhan con su gran barba, Tanel Bedrossiantz quien es musa y casi gemelo del diseñador y quien no es precisamente un veinteañero y Andrej Pejic quien ha polemizado múltiples revistas impresas y electrónicas con su estética transexual.

Son muchos los estándares de belleza que han sido reinventados en la pasarela de Jean Paul Gaultier, pero todos con el mismo objetivo: crear una conciencia mas abierta hacia la diversidad, en la que las diferencias se vean como una cualidad y no como un obstáculo. Dicho objetivo fue refrendado durante el 2011 especialmente en los dos desfiles de Alta Costura, máximo recinto de exposición para los que a la pasarela dedican su vida y trabajo, en los que caminaron con gran orgullo y una fulminante actitud los personajes antes mencionados sin frenarse ni un segundo para pensar en qué tan adecuado sería que un hombre portara un vestido o una falda, sin analizar cuál es la talla mas correcta para la belleza, y sin tomar en cuenta la cantidad de años dentro de los que se puede considerar a alguien joven.

Por atreverse a ir un paso mas allá, en diseño, concepto y estética, Jean Paul Gaultier nos deja con un gran sabor de boca en el 2011, mismo que se traduce en una gran expectativa casi desesperada por saber de qué manera nos sorprenderá el próximo año.