Memorias de mi ciudad
| Por Cecilia Loreto @ccy_lor |
París
El hecho de vivir en la Ciudad de México no debe ser una razón para privarnos de los deliciosos placeres que nos brindan muchos manjares internacionales. Yo sé que aún así no podemos disfrutar de unos macarons de Ladurée; sin embargo, podemos conseguir unos muy similares en Canelés de Bordeaux.
Es sábado, despierto y no tardo mucho en probar estas delicias parisinas hechas con almendra. El día apenas empieza y todavía falta mucho por hacer. Después de dar un recorrido junto con mi acompañante por el sur de la ciudad, nos refugiamos en ver una película en un cine de la zona. El haber caminado y pasar un par de horas en una sala a oscuras me ha abierto el apetito, y yo sigo con esa afición por sentir que hay un pedacito de París cerca de mi. Es por eso que mi opción para comer se vuelve en un instante el Bar de Cluny en Av. La Paz.
Este lugar que se encuentra justo enfrente del restaurante del mismo nombre, tiene la misma selección de alimentos, sin embargo incluye una grandiosa carta de botanas y bebidas alcohólicas a un precio accesible. La selección de tapas es mi opción predilecta, acompañada claro de una copa de Malbec. Mi acompañante prefiere una cerveza importada y aquí encuentra una gran variedad para acompañar con su crepa favorita.
Al finalizar damos un recorrido por la zona de Chimalistac, la cual a pesar de no ser muy conocida turísticamente, cuenta con parques muy tranquilos y un precioso empedrado por donde caminar. No tardo mucho tiempo en darme cuenta que sobre la calle de Miguel Ángel de Quevedo han abierto una franquicia de La Cupcakería, pero ya es demasiado tarde, pues todo lo que he ingerido durante el día no ha dejado espacio para algo más.
Mientras dejo este último lugar como uno más en mi lista de cosas por hacer, siento que este día he disfrutado de un pedacito de París dentro de mi ciudad.


















